GTA V, Además de las explosiones.

Mi experiencia con los videojuegos ha sido única a mí ver. Yo no jugaba cosas de gente grande, me salté la época de los Call of Duty y los God of War, Así que cuando terminando la universidad y tener tiempo para jugar otra vez, me fui a lo que conocía: Pokémon, Spore, Smash y mis cosas de niños. Pero con la llegada del Play 3, cuya intención era puramente jugar Disgaea, vinieron otras líneas de juegos que jamás se me ocurrieron. Es así que empecé a jugar la nueva ola de juegos para “gente grande” … que fue una total decepción.

Sí, buenos gráficos, diseños maduros y complejos, pero jugabilidades súper sencillas y modos de juego aburridos de los hack and slash y los shooters que se originaron después del 2004. Legados de mi Lord Prince of Persia, e hijos de mi amado Perfect Dark. Así que concluí en que los géneros para los “video jugadores maduros”  de hoy eran pura porquería. Hasta el día en que vi la fila de raza afuera de Blockbuster, y no me dejaron rentar películas porque estaban conteniendo a los hombres sin rasurar y llenos de Cheetos deseosos de adquirir el mentado GTA V.

Yo nomás lo acepté como parte del fregadísimo status quo y seguí con mi vida, preguntándome qué le veían a esos juegos que lo único que venden es una perspectiva adulta y extrema para violentar y explotar objetivos inexistentes. Pero un día llegó mi primo a mi casa y puso el juego en mi consola. Lo miré un rato, muy divertido, en realidad me estaba llamando la atención la variedad de cosas que hacer, posibilidades de destrucción, de vehículos, las actuaciones, el libreto y la dirección de las escenas. Pero cuando vi el minijuego del Table Dance dije: “tengo que probar esta cosa”. Al día siguiente, que mi primo había dejado el juego ahí, me atreví a comenzar una partida mía. Mejor decisión que he tomado en mi vida.

Verán, hay muchas ventajas de las que muchos hablan en este sandbox, pero  a través del modo historia yo me percaté de algo. Una cosa que difiera esta de la experiencia de jugar online y subir niveles y todo eso, es la interacción entre personajes. Y el juego logra meterte en esa interacción junto al que estés usando de los tres disponibles. Además, su bagaje, sus historias de vida y sus apariencias, hacen que cada uno de los NPCs (non playercharacters) responda de manera distinta según la situación.

Cuando usas a Michael, sientes la desesperación por la vida que está viviendo. Dices “pobresito”, a pesar de que tenga dinero hasta para caerse muerto. Quieres que vaya y hable con su esposa, que sus hijos no lo odien. Quieres salvarlo y ayudarlo de la espiral en que se ha convertido su vida.

Cuando me di cuenta de esto, que estaba sufriendo junto a cada uno de mis personajes, dije “qué rayos hace este juego para que me importen?”

La situación en la que te exponen a los personajes es más real de lo que parece. Mi hipótesis es que cada uno representa una etapa diferente de nuestro desarrollo, y de alguna manera golpean nuestra conciencia a sentirnos automáticamente de cierta manera ante cada situación.

Franklin representa nuestra adolescencia tardía, Michael nuestra juventud y adultez, y Trevor es la madurez (estás llamando a Trevor “maduro”? no necesariamente, orita les platico)

Cuando Franklin comienza su aventura, lo hace en el barrio que se le fue heredado. Comienza con nada suyo y atiborrado con sus amistades de toda la vida. No es hasta que se topa cara a cara con Michael, la madurez, que desea hacer algo más. Es por que, en esta analogía, cuando somos chicos y nos topamos con el cómo podemos llegar a ser, comenzamos a soñarlo. Todos los que lo rodean ven algo de potencial en él, pero solo es Michael el que le ofrece cómo llevarlo a cabo. Esto es porque ni Simeon, con su trabajo que no lo llevará a ningún lado, ni Lamar, que solo quiere seguir divirtiéndose, le ofrecen lo que él en realidad quiere y sabe que puede llegar a ser. Al mismo tiempo, Lamar representa todas esas amistades que te conocen hasta cierto punto, pero nunca van a darte más apoyo que el alentarte a seguir, como un amigo, aunque a veces caiga mal por pesado. Franklin comienza a dejar de lado a su familia y su barrio, los intercambia por él mismo, por su propia grandeza y crecimiento. Incluso se olvida de su amor perdido que al inicio del juego lo tiene tan embobado, y a veces cuando volvemos a jugar con él, lo sorprendemos llamándole.

Nos da pena ajena cuando escuchamos al paparazzi refiriéndose a él despectivamente y queriéndose ver muy cool. Así como todos lo tratan como si no supiera qué pasa en realidad. Pero la paciencia es clave para un hombre como Franklin. Ya avanzada la historia, hace su dinero e incluso se muda a Vinewood (que es como si fuera Hollywood en Los Santos), no más de cuatro cuadras que el mismo Michael.

Y hablando del protagonista del juego, es gracioso que se sienta tanta compasión por él. Incluso inicia el juego en el psicólogo porque ya no aguanta su misma vida. Pero qué puede tener este hombre que ya resolvió su vida? Que engañó  todo un sistema para escaparse con un botín y regalarse una vida de ensueño al lado de su hermosa esposa ex stripper? Años, eso es lo que le pasa. Después de que resolvemos la vida, de que nos damos cuenta que el mundo no es una aventura épica, sino una serie de repeticiones en las que tienes que traerte el sobrante del día anterior para amasar fortuna, eso es lo que nos pasa. Por mejor que nos vaya, no vamos a ser tan felices como cuando éramos más jóvenes, como cuando éramos Franklin y la vida podía ir de subida.

Michael se siente como si ya no hubiera nada más para él que lo que tiene enfrente: una esposa infiel y un par de mocosos ingratos. Los autos de lujo y su mansión dejan de importarle hasta llegar a un punto en que se busca un enorme problema: le destruye la casa a un narcotraficante, para que aprendiera que nadie debe meterse con su esposa. No puede haber mejor punto de quiebra para este hombre que debe comenzar de nuevo a cometer crímenes, una cosa llevándolo a otra, para posteriormente trabajar para el FBI y llenarse de aquello que creía que le faltaba a su vida. Aventuras una vez más al lado de su pupilo Franklin y su viejo compañero de golpes Trevor. Incluso él tiene buenos recuerdos de lo que alguna vez fue la familia de Michael, demostrándolo mientras lo ayuda a salvar a su hija del mundo de la farándula que sólo la quiere para verle los pechos en TV.

Pero pronto descubre que lo único que puede sostenerlo estable, es que su familia le demuestre su aprecio. Comienza a defenderla como el badass que es, y ellos recuerdan por qué es el jefe de la familia. Eso lo es todo para un hombre como Michael. Poder contemplar el respeto de los suyos.

Trevor por otro lado, no le importa nada. Él es alguien que se ha dado a la perdición en esta búsqueda de validación humana. No es porque sea él mismo un perdedor. Él ya se dio cuenta de qué es lo que importa. Él ya pasó por la vida de Franklin y la de Michael, y quedó en exilio de la ciudad, dándose cuenta que sólo se tiene a él mismo. Y lo que conlleva a eso es el puro placer de la mente y el cuerpo. Trevor es un hedonista fuera de control. Cuando encuentra algo que lo pueda distraer con gozo y placer, lo toma. No importa si es una mujer, un poco de cocaína, o un pobre tipo a punto de ser molido a golpes por él mismo. Trevor es el loco de la baraja, que pasó por todas las lunas, las experiencias y los arrepentimientos para al final saber que un humano no necesita más que vivir día a día con lo que tienes a tu alcance. Es un romántico que busca un poco de amor de cada mujer que conoce y todo el respeto de cada hombre testarudo que osa faltarle al respeto. Sólo vivir el resto de su vida.

 

GTA V es, como se dice, el sandbox más grande que se ha hecho jamás. Pero a mi opinión logra emular, además de las posibilidades que puedes tener físicamente de hacer lo que quieras en una ciudad, también las esquinas de la mente y lo que desean. El reconocimiento, la riqueza, el placer o las emociones que nos da el ritmo de la gran ciudad. Por lo tanto, sus personajes debieron ser lo más identificables posibles para un público como nosotros. Veinteañeros o treintañeros que pueden estar en cualquiera de estas etapas. Ya sea buscándonos a nosotros mismos como Franklin, deseando una estabilidad como Michael, o solo gozando de la vida como Trevor.

 

 

 

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PokemaniacQuatre

PokemaniacQuatre

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